lunes, 18 de mayo de 2020



Asonancia de un caminante de la vida

 y el ave nacional


Al amigo inolvidable, caballero citadino CARLOS SOLÁ


Por: J. Rodolfo Custodio G.
Revista Polémicaxela

(Foto cortesía de René Merlos)

Recorría las calles torcidas desde su añejo barrio Bolívar –antiguamente cantón San Sebastián-  y sus ojos pequeños y agudos escudriñaban todo lo que se presentaba a su alrededor…  había caminado tantas veces por esas callecitas amadas, que sabía de qué color eran las casas y quienes vivían en ellas. Iba saludando a todas las personas y de cuando en cuando se detenía para hacer un comentario o una breve plática.

Ya en su casa se había acicalado con mucho esmero y se había colocado una corbata de mariposa, una camisa, a veces con color encendido, un saco de los muchos que tenía en su guardarropa, ya descolorido y azotado por el paso del tiempo, una bufanda y sus implementos que pudiera necesitar durante unas cinco horas que duraba su recorrido.  Hombre previsor, se hacía acompañar de una bufanda, un paraguas y un abrigo, por aquello de que se retrasara por una invitación u otro motivo.

Su primera estación era la sede de Funerales Reforma, las 9 de la mañana. Se detenía a leer el Obituario y luego entraba.  Con gesto solemne y apesadumbrado daba el pésame a los deudos que lloraban cerca del féretro; luego se sentaba en una de las sillas del corredor, se tomaba una tacita de café y se retiraba… Ceremonial cotidiano sin importar quién fuera el difunto.

Cuando se trataba de un personaje muy conocido y apreciado, se tomaba más tiempo y permanecía platicando con las personas que acudían al velatorio, siempre por la mañana, jamás por las noches. ¿A cuántos muertos habré acompañado? Se preguntaba, cuando se dirigía hacia el poniente, con dirección al parque Centro América.

Si era la fiesta del Niño Santísimo o de otra Cofradía o Hermandad de las que hacen procesiones en las calles del Centro Histórico de Quetzaltenango, entonces se vestía de frac negro y les iba acompañando en su recorrido.

Se ponía a pensar cuántos de sus amigos habían partido al más allá y él se iba quedando cada vez más solo.  Sus últimos grandes compañeros de la vida a quienes visitaba diariamente fueron don Federico Esponda y don Vicente León…
Ah, la muerte, se decía ¿será esta “La más grande de las desgracias humanas”, como la calificara el escolástico Santo Tomás de Aquino, o será, por el contrario lo que Heidegger afirmaba sobre que el hombre sólo alcanza la autenticidad con la muerte?  Nadie sabe, mejor tomarla como Epicuro “para qué preocuparse de la muerte si cuando el ser humano vive, ella no está presente; mientras que cuando ella llega, él ya no está.”

Bueno, la vida era buena con Carlos Solá.  Vivía solo y hacía lo que deseaba, a la hora que fuera y sin pedir permiso a nadie… ¡Espíritu libérrimo!

En vida Carlitos tuvo una participación social muy activa.  Miembro de una familia de muchos recursos económicos, tenían una gran tienda en el exterior del viejo mercado central.  Estudió en el INVO, participó en el deporte y asistía al estadio.  Tenía en propiedad dos limusinas Cadillac que prestaba para actos muy trascendentales, como cuando Danilo López regresó de su travesía triunfadora atravesando el Canal de la Mancha; también estaba en las maratones de recaudación de fondos para los Bomberos Voluntarios, para el Gimnasio Quetzalteco y para otras causas nobles.  Participó en política y acompañó a personajes de gran prestigio; fue Concejal de la Corporación Municipal de Quetzaltenango y su último cargo público lo realizó con dignidad y decoro como director de TGQ La Voz de Quetzaltenango, emisora para la cual logró el edificio donde ahora se encuentra, que le fue entregado en deplorables condiciones, pero lo fue arreglando poco a poco.
La Feria La Independencia era de mucha emoción para Carlitos, y lo mismo estaba en el banquete del 12 de septiembre, que en la velada de los Juegos Florales o en la elección de Reina Nacional, y, por supuesto, en los banquetes de gala. Carlitos podía estar lo mismo en los sitios más encumbrados, que en un ranchito compartiendo con una familia campesina.

¿Qué podía pedirle a su vida, ya desgastada y en soledad?  Había disfrutado del don más grande que un ser humano pueda desear y que constituye una dádiva divina:  La libertad.  Libre, libre como el viento… libre como el Quetzal.

Aquí cabría el pensamiento filosófico de David Lloyd George que dice: “La libertad no es simplemente un privilegio que se otorga; es un hábito que ha de adquirirse” y él lo había adquirido con toda legitimidad.

Carlitos se fue…se fue de pronto.  Sus amigos no nos dimos cuenta de su muerte…  él estaba solo mientras la pandemia del Covid-19 obligaba a la ciudadanía a un confinamiento en su casa. No se sabe quién acompañó el féretro hasta su última morada, quizás algún vecino, o solo el personal de la funeraria.

¿Preso él y sin poder recorrer con libertad las calles de su Quetzaltenango?  ¿Confinado entre cuatro paredes?

Se me ocurre que su último pensamiento en soledad fue rebelarse como se rebela el Quetzal cuando lo aprisionan.  ¡Preso nunca…   libre siempre!... y expiró. Esto fue un día de mayo de 2020 ¿en qué fecha? No lo sé.

Adiós, amigo y Ciudadano ejemplar, saludador y bueno para la plática, filósofo de la vida…  Quizás habría que escribir en su tumba, como epitafio, esta filosofía de Aristóteles:  “El que ha superado sus miedos será verdaderamente libre”.

viernes, 15 de mayo de 2020





  

LAS DOS CARAS DE LA PANTALLA

Harry Thomas Danvers *

    En estos días de la crisis, mucha gente pasa su tiempo frente a la pantalla del internet. Allí hay de todo, ambos bueno y malo. Además es más fácil consultar la inteligencia artificial, en vez de leer un libro o estudiar algo. Misteriosamente, la pantalla tiene la pregunta y la respuesta a la vez, aun antes que uno la píense.

En otras palabras, la computadora está ahogando nuestros límites de absorber la información. ¿Cuál es la verdad y cuál es la mentira?

La crisis es un burlo, inventado en la China y pagado por los ricos del mundo, quienes dominan la economía global....es un mensaje visto en el internet, o se puede ver un mensaje así:
Esta epidemia mundial no solo es la verdad, sino es una epidemia sin precedentes en el tiempo moderno...

Otro mensaje es:
En no usar máscara no solo está poniendo en peligro su vida, sino también la de su familia y su ambiente social.....mientras que otros doctores dicen:  al no  cubrir la nariz y la boca, está tapando la fuente respiratoria la cual puede causar daño en su salud en diferentes formas...

Y siempre se anuncian:
Quédese en casa, porque es la única forma de controlar el covid-19 y así salvar el planeta.....pero otro mensaje dice:
Hay que salir para respirar aire fresco y hacer ejercicio para mantener el cuerpo fuerte y resistir las enfermedades.....

Estos mensajes siguen todos los días, hasta el punto que uno no sabe lo que tiene que hacer. Uno quiere proteger su salud y promover el  bienestar del pueblo global, pero: ¿Que debemos hacer? Obviamente tiene que obedecer las reglas gubernamentales, y quizás consultar al mínimo el internet, mientras que espera un tiempo mejor.

(*)  El contenido del presente artículo es responsabilidad exclusiva de su autor.





sábado, 11 de abril de 2020




Una vivencia retrospectiva de la Semana Santa

Por: J. Rodolfo Custodio G.
Revista POLEMICAxela


La Semana Santa de 2020 me hizo retroceder hasta los años 1940 – 1950, cuando vivíamos con nuestros padres en la casa solariega y llena de flores y árboles frutales de Quetzaltenango.
Los sonidos cotidianos eran: muy cercanamente, el “pito” de la Licorera que sonaba muy fuerte desde la octava avenida y sexta calle de la actual zona uno, cerca de la Cruz Roja, donde se ubicaba la fábrica; y el de Mont Blanc en el actual Centro Comercial del mismo nombre, a las 7 y media, ocho menos cuarto y ocho de la mañana; a las 12 del mediodía; a la una y media, dos menos cuarto y dos de la tarde…   y a las 5 de la tarde. El de la Cervecería y el de la fábrica El Zeppelín se escuchaba algunas veces pero no era tan potente como los descritos.  Era la llamada a los trabajadores para entrar y salir de sus labores y ese era, además, nuestro más efectivo aviso para llegar puntualmente a nuestros estudios de primaria.
También se escuchaban las sonoras campanadas del reloj del INVO y el de la Penitenciaría, ahora Casa de la Cultura de Occidente.
Las campanas de la Catedral dejaban escuchar su grave y solemne sonido todas las mañanas a las seis de la mañana, a las doce del mediodía y a las seis de la tarde.
Cuando uno estaba cerca también se escuchaban las campanas del reloj del Hospital General de Occidente en la 14 avenida y las campanas de su templo.
Por algo el poeta Alberto Velázquez escribió que Quetzaltenango nació “bajo la exaltación de las campanas y la algazara de los clarineros”.
Pero la Semana Santa era verdaderamente solemne y llena de respeto.  Mi mamá nos llevaba a la iglesia a presenciar los solemnes rituales del Jueves y del Viernes Santo… y después de ello, por la tarde, la gente solamente salía a presenciar las procesiones y luego a albergarse en su casa.
No había campanas  (las iglesias estaban dotadas de unas grandes matracas de madera que hacían sonar en vez de los repiques); el incipiente servicio urbano que lo formaban tres camionetas anaranjadas de la CIX, detenían su marcha el Viernes Santo, los taxistas guardaban sus automóviles, las tiendas cerraban sus puertas, las cantinas apagaban sus rockolas y solo abrían una puerta para atender a los que, fatigados, pasaban después de las procesiones a tomarse un refresco o un vaso de cerveza,  los mercados no funcionaban, las radiodifusoras permanecían cerradas con sus transmisores apagados y las emisoras internacionales que se captaban por la onda corta, solamente ponían música clásica sinfónica…  la ciudad estaba solitaria, casi como ahora cuando es el toque de queda.
El Viernes Santo a las 3 de la tarde, mi mamá nos hincaba en el dormitorio y nos ponía a rezar y nosotros, con todo respeto, atendíamos esa orden que iba acompañada de alguna lectura bíblica, recordando la muerte de nuestro Señor Jesucristo.
¿Cuándo se perdió ese respeto y ese silencio de meditación?  ¿En qué momento el mundo giró de manera tan veloz que se olvidó de todo lo sagrado y se hizo al mundanal ruido, a la visita a las playas y al jolgorio mezclado con excesos de licor y placeres?
La pandemia del coronavirus nos regresó abruptamente a los años de respeto en que la Semana Santa era realmente santa y se trataba de vivir con honestidad, con respeto y meditación.
De todas las cosas positivas que hemos presenciado en este encierro provocado por la pandemia, una de las más positivas es la oración y el clamor a Dios en nuestros hogares.
El ser humano no está acostumbrado a realizar cambios por las buenas, sobre todo en una sociedad de consumo como la que se vivía antes del covid-19, donde se hizo la reina de las frases aquella de  ¡Cuánto tienes… cuanto vales!
Volvió la Semana Santa de silencio y de meditación…  Silencio…  solo oración.

Que Dios nos acepte esta vivencia y se apiade de nosotros, a partir de una  Semana Santa silenciosa, sin gente en las calles, orando todos en su casa… la Semana Santa de 2020.  ¡Que así sea!
             









Un corazón de buena voluntad
Harry Thomas Danvers *




CAPÍTULO XXXV ÉXODO...  4.Y Moisés habló a toda la congregación de los hijos de Israel diciendo...  5.Lleva entre ustedes una ofenda para el Señor, quien sea de buena voluntad...

   Moisés estaba pidiendo ayuda para construir el primer templo en el desierto y no tenía que pedir dos veces, porque todo el pueblo concedió con mucho gusto. Tal vez no era solo para tener un lugar para rezar, sino edificar algo en la tierra para reflejar su compromiso con el Creador más allá del cielo.

  El pueblo de Israel había recibido la ley de los Mandamientos. Habían visto los milagros y siguieron recibiendo regalos del Señor. Es decir que estaban viviendo espiritualmente una existencia irreal.

   Miles de años han pasado desde aquel tiempo y el ser humano se ha construido ciudades y civilizaciones desde Babilonia hasta Nueva York, pero estamos muy lejos de esa sensación de este poder divino, conocido por esa gente liberada de la esclavitud de Egipto. 

   En otras palabras hemos perdido la espiritualidad que tuvimos antes. Esencialmente no creemos en nada, hasta que cae una inesperada catástrofe como ahora. ¿Qué hacemos? Tenemos que considerar.

   Ya sabemos lo que tenemos que hacer individualmente para sanar esta plaga moderna y si se hace con un corazón de buena voluntad, todo va a salir bien...Amen.


*Las opiniones del presente artículo son responsabilidad de su autor.


jueves, 19 de marzo de 2020







El tiempo se detuvo en Quetzaltenango

J. Rodolfo Custodio G.  *
Revista POLEMICA XELA

Al apuntar esta observación, quisiéramos referirnos con toda el alma, a que los tiempos de antaño están vigentes en la Ciudad maravillosa de Quetzaltenango; que todo lo que pasa en la sociedad actual no penetra a los linderos ciudadanos sino que se va fuera a otras latitudes.
Lamentablemente aquello no es así. La Ciudad actual sufre, igual que todas las demás de la República de Guatemala, de una violencia incontrolable que se posesiona de sus inmuebles, de sus calles y de sus valles; una sociedad enviciada, hostil y mal educada que ha venido a corromper las buenas costumbres y la alegría de vivir que en el pasado se disfrutaba en esta un poco metrópoli, un poco finca rodeada de cerros y volcanes de los inicios y mediados del siglo veinte.
El poeta Alberto Velázquez, que amó tanto a Quetzaltenango, concibió su nacimiento entre campanas solemnes y arrullos de pájaros; y sentenció proféticamente que “Tú permanecerás (mientras los déspotas/ que te humillaron solo son cenizas),/ bajo la exultación de las campanas/ y la algazara de los clarineros. Tu permanecerás, tierra de gozo,/ fértil en frutos y fecundo en niños,/ con el arco de alianza en las alturas.” (Poema Canto a Xelajú).
Quetzaltenango era una Ciudad con “algo de india y mucho de española” como la catalogó también el poeta Carlos Wyld Ospina. Romántica, hermosa, campirana, amable; pero, a la vez, valiente y llena de hombres de empresa que la convirtieron en la ciudad más importante de la República, con exportadores e importadores y con una industria pujante.

Puede decirse que nuestra Ciudad fue el paraíso de escritores, músicos y poetas que primero triunfaron aquí para luego partir hacia la Capital y después a recorrer el mundo, como ocurrió con muchos grandes hombres.
¿Qué ha tenido Quetzaltenango dentro de sus entrañas para atraer a tantas personas ilustres y honradas? ¿Qué química se produce aquí como para iluminar la mente y sensibilizar el corazón de las personas?
Pero desafortunadamente estas bellezas que fueron patrimoniales hasta la mitad del siglo veinte, han mermado ostensiblemente y la transculturización de una sociedad sin sentimientos ni propósitos, amante del dinero y de las comodidades, se ha engarzado con fieras pezuñas y está dando al traste con la pureza del sentimiento chivo.
En fin, el tiempo sigue su marcha, y la razón del presente reportaje es demostrar cómo aquellos relojes antañones, históricos, maravillosos que mantuvieron informada a la población y a los visitantes, de la hora exacta a través del dulce sonido de sus campanas, se ha callado para siempre ante la mirada indiferente e irresponsable de las autoridades que los han dejado como mudos testigos de su ineptitud e irresponsabilidad.
Ciudades cultas como Londres, no ha dejado de cuidar y darle mantenimiento al “Big ben” que soportó los embates de los horrendos bombardeos de la segunda guerra mundial por los nazis. Y el reloj sigue allí, marcando el tiempo, dando la hora cada quince minutos y haciendo sonar sus solemnes campanadas que se escuchan en todo el mundo, tradicionalmente, desde las audiciones de la BBC de Londres.
Sí. Los relojes forman parte del más puro patrimonio de los pueblos y son verdaderos íconos que identifican casi con vida propia los sitios donde están fijados.
Forman parte del paisaje, pues por regla general, están en torres o torretas altas y, además, sus campanadas hacen vibrar los corazones y correr a las amas de casa como a los comerciantes a quienes indican que deben aprovechar el tiempo para que la lluvia no los atrase.
¡Ya van a ser las diez! ¡Ya es medio día, hay que darle gracias a Dios! Son expresiones que suelen escucharse en los lugares donde los relojes públicos hacen sonar sus campanas.
En la villa de Chiantla está funcionando aún un viejo reloj histórico y único, ya que repite la hora por medio de sus campanas. Suenan una vez y al minuto vuelven a sonar, por si las personas no contaron bien las campanadas. Por eso, aquel querido Maestro de tantas generaciones licenciado don Roberto Calderón Gordillo, oriundo de Huehuetenango, cuando uno de sus alumnos le pedía que repitiera la explicación porque no la había comprendido, serio pero bromista respondía ¿Acaso soy reloj de Chiantla, pues?
Pero en Quetzaltenango, ciudad conservadora y amante de sus costumbres, tradiciones e infraestructura, ha ocurrido todo lo contrario, los relojes históricos se han ido arruinando y, para las autoridades, ha sido más fácil dejarlos que se acaben, en vez de repararlos.
Cuántos -ahora ancianos- quisieran volver a escuchar las dulces campanadas del reloj del INVO. Otros más, médicos y enfermeras retiradas, darían lo que fuera a cambio de volver a escuchar el tañer de las campanas del reloj del que fuera Hospital General de Occidente... y miles daríamos el corazón para que las campanas del reloj de la Casa de la Cultura volviera a trabajar y sus dulces y sonoras campanitas retornaran marcándonos el tiempo.
Pero pareciera que el abandono de aquellas piezas preciosas los ha dañado permanentemente, salvo que alguna autoridad municipal se propusiera mandarlos a reparar, quizás cambiándole algunas piezas, pero haciendo que vuelvan a tomar vida y a acelerar el corazón de los quetzaltecos que añoramos aquellos tiempos en que, junto a los “pitos” de la Industria Licorera Quetzalteca y la fábrica Mont Blanc, así como de las campanas de la Catedral, volvieran a darle la bienvenida a cada mañana, solemnizaran el medio día y despidieran al sol con sus solemnes, agradables y románticos sonidos... aquellos que nos enseñaron la vida de diferente manera, con costumbres buenas y con apego a la moral y la urbanidad; los que no manchábamos ni las paredes ni las mesas y que diariamente, junto a nuestros padres, comentábamos la hora por el aviso de los relojes públicos que hora callaron pero que podrían retornar con buena voluntad y amor al terruño
Creemos en Quetzaltenango, repetimos el verso del poeta, y decimos: “Tú permanecerás -mientras los déspotas que te humillaron solo son cenizas- bajo la exaltación de las campanas y la algazara de los clarineros...”


* Este artículo fue publicado por su autor en esta misma revista, en el año 2011, pero, por tener vigencia y por representar un valor auténtico de Quetzaltenango, se vuelve a incluir en este blog.




OPINIONES DE LOS LECTORES

En el correr de varios años de esta publicación, varios lectores han expresado su opinión con respecto a los artículos que aquí se publican.
Por ser muy importantes y estimulantes para la labor que realiza la publicación titulada
las incluimos con nuestro agradecimiento a los apreciables lectores por tomarse el tiempo de opinar sobre lo que aquí se ha publicado en diferentes fechas.  Muchas gracias

LA DIRECCIÓN.

Sería formidable que vivieramos en una Quetzaltenango como la de antaño, con las personas saludandose aunque no se conozcan, calles limpias, respeto por parte de conductores de vehículos, etc. Esa época debió haber sido maravillosa! en EL TIEMPO SE DETUVO EN QUETZALTENANGO
el 6/16/11
¿Qué pasa cuando la educación es manejada por ignorantes? o peor aún: ¿qué pasa cuando la educación es manjeada para mantener ignorantes? Lamentablemente nuesta realidad es ésta, la educación es manipulada para que sea de difícil acceso, a unos pocos les conviene que la mayoría sea ignorante. en TRIBUNA ESTUDIANTIL
el 11/27/09
¿Por que no esta el articulo sobre Rodulfo Méndez Enriquez? Porfa si lo pudieran subir. Gracias! en ´POPOL VUH ¿PODRÍAN VER EL FUTURO LOS MAYAS?
el 7/1/09
Hace un mes salio en la revista un articulo acerca de Rodulfo Méndez Enriquez, pero en la pagina de Internet no aparece ese articulo; aparecen todos pero menos ese. Si pudieran subir ese articulo seria de mucha ayuda. Gracias en Anecdotario del recuerdo
el 7/1/09
Chofito, Dios lo bendiga por haber sacado estos recuerdos tan lindos de mi queridisima abuelita, mujer de ejemplo para muchas generaciones.Dios lo bendiga. Rossana de Najera. en PERSONAJES QUETZALTECOS
el 1/31/09
DON RODOLFO, USTED TIENE TODA LA RAZON, PERO YA SABE QUE A LOS CAPITALISTAS Y AL EJECUTIVO NO LES INTERESA EL PUEBLO NI LOS DEPORTISTAS, ES POR ELLO QUE HACEN LO QUE QUIEREN Y LAMENTABLEMENTE EL PUEBLO CAE EN SUS REDES EN LUGAR DE ACTUAR COMO PATRICIOS Y DEFENDER A NUETRO PAIS.¡¡¡ SIGA ADELANTE QUE QUIZA UN DIA DESPIERTE NUESTRA NACION!!!SALUDOS.ATENTAMENTE:FABIOLA CU GARCIA. en TEMA CENTRAL
Anónimo
el 10/16/08
Es interesante ver como las ofertas de desarrollo academico aumentan, esto permite que cada dia mas personas puedan mejorar su calidad de vida, lo que serìa importante es que se revisaran los pensum de estudios para hacerlos mas competitivos en relacion a las demas universidades, a mi parecer la preparación no es lo suficientemente positiva para el grado academico de licenciatura pero si para un técnico, faltan cursos importantes y sería conveniente que se confrontaran los pensum de otras universidades tales como mesoamericana y panamericana para elevar el nivel academico. en UNIVERSIDAD GÉNESIS DE QUETZALTENANGO EGRESA
Anónimo
el 7/16/08
Hello. This post is likeable, and your blog is very interesting, congratulations :-). I will add in my blogroll =). If possible gives a last there on my site, it is about the CresceNet, I hope you enjoy. The address is http://www.provedorcrescenet.com . A hug. en TEMA CENTRAL

(TRADUCCION DE LA NOTA ANTERIOR) Hola. Esta publicación es agradable, y tu blog es muy interesante, felicidades :-). Agregaré en mi blogroll =). Si es posible da un último allí en mi sitio, se trata de CresceNet, espero que lo disfruten. La dirección es http://www.provedorcrescenet.com. Un abrazo. en TEMA CENTRAL
Anónimo
el 1/12/08
ALFREDO MENA VELARDE DIJO:¡Qué crónica más bonita y llena de vivencias personales!Estoy conociendo la página de revista POLEMICA y deseo seguir disfrutando los artículos del señor José Antonio Méndez de León, a quien felicito e insto a seguir adelante. en “Por los caminos de mi Tierra”
el 10/31/07
Su artículo me motiva a pensar que Guatemala ha tenido buenas oportunidades pero los canallas politiqueros han acabado con los logros del pueblo.Coincido en pensar que aquella lucha puede convertirse en estéril si continuamos cayendo en los engaños de políticos marrulleros y sinvergüenzas que lo único que quieren es poder y riqueza a costa de los más necesitados. ¡Pobre Guatemala!.Atentamente,Eliseo de Jesús Hernández Gómez en LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE DE 1944
Anónimo
el 10/31/07
Estimado señor CustodioSu experiencia periodística es evidente y creo que los quetzaltecos deben sentirse muy honrados con alguien que ha trabajado de la mano con la historia y su obra está plasmada en ediciones impresas. Le deso muchos éxitos. Atentamente,Felisa Victoria Sánchez en A NUESTROS APRECIABLES LECTORES
Anónimo
el 10/18/07
Me imprpesiona la riqueza de detalles de su columna. La estoy conociendo por la internet. Creo que habrá publicado otras. Las estaré esperando mensualmente.Jorge Luis Arreaga en De nuestra historia
Anónimo
el 10/18/07
Me gusta la forma en que enfoca los temas de su columna, a la vez que nos instruye sobre cosas que las nuevas generaciones no conocen.Siga adelante en LO QUE OTROS CALLAN
Anónimo
el 10/18/07
Realmente es hermoso recordar esa epoca, pero a la vez triste porque ha sido la violación mas grande a nuestra soberanía. Felicitaciones por su revista, siempre estaremos pendientes de leerla. en LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE DE 1944
Anónimo
el 10/16/07
Felicitaciones por la nueva edición está excelente. Adelante y bendiciones para su vida y su empresa periodística. en TEMA CENTRAL
Anónimo
el 10/16/07
Le envié un comentario a su correo, pero ahora veo este blog de revista Polémica y aprovecho para reiterarle mis felicitaciones. en “Por los caminos de mi Tierra”